sábado, 22 de noviembre de 2014

Sonrisa Maravilla

No se con exactitud cuánto ha pasado. No recuerdo el punto de partida ni el punto de llegada. Desde que aparecieron esos ojitos achocolatados, no existe nada.

Ivan. Ése es su nombre, tu lengua puede acariciar cada letra, saboreando la increíble combinación que hay entre ellas, Ivan.

Lo conocí hace poco mas de tres meses, probablemente cuatro. Y desde entonces no hay día coherente para mi. Para ser honesta, odio todas estas sensaciones, por que el vivirlas de nuevo solo significan una sola cosa. Y si, tengo cierto sentido trágico de la existencia y es por eso que estoy plenamente consciente de que el sufrimiento me está esperando a la vuelta de la esquina, con sus malditos ojos brillantes, mientras sonríe peligrosa y satisfactoriamente para arrastrarme de nuevo a las puertas del infierno.
Estoy a dos pasos de él, pero, ¿que puedo hacer?, es decir, tan solo basta mirarle, para darme cuenta que no tengo salvación, que estoy condenada y que no me hubiera gustado estar en otro lugar, que mi infierno personal basta, que mis demonios de pronto son soportables, si tengo la dicha (o desdicha) de poder ver su sonrisa.

Por que su sonrisa lo es todo, ¿sabes?, es el inicio y el final, el reencuentro de todos mis deseos, el país de las maravillas está dentro de esa sonrisa. El centro del universo, de mi propio universo, se encuentra en esa maldita sonrisa. Y daría mas de lo que poseo por que esa sonrisa fuera mía, daría mas de lo que imagino por ser la razón de esa sonrisa, y sin embargo... No, no lo soy.

Dicen que el amor es muy injusto, por que siempre hay alguien que ama mas que el otro, que se entrega en su totalidad. Dicen que en el amor, nada es recíproco. No puedes recibir lo que das. Y yo estoy segura que soy ese tipo de persona (muy estúpida, por cierto) que mira sin mirar, que enciende su alma, y apaga su mente, soy ese tipo de persona que está aquí, escribiéndole mientras él se encuentra allá, borrándose.

¿Que si estoy sufriendo por amor? Si. ¿Que si estoy enamorada? Como una estúpida. Pero en mi defensa, puedo decir que sus ojos, son el infinito, y que ni siquiera me pidió permiso para entrar. Simplemente vino, y arrasó con todo a su paso, se llevo todo cuanto pudo con él, se adueño de lo que por derecho me correspondía y me sigue correspondiendo. Como mis latidos y mis sonrisas, por ejemplo.
Si, estoy enamorada. Si, es demasiado fuerte, tan fuerte, que me noquea. Me consume, es un sentimiento que se alimenta de mis ilusas esperanzas, teñidas de mentiras y engaños.

Estoy enamorada. Pero también sé, que mi galaxia no concuerda con la suya, no son compatibles. Se que soy un accidente que no debió pasar en su vida. Y se que debería alejarme, tener mi vista hacia el frente y no volver jamás. Desprenderme de aquella sonrisa de diamantes sería la mejor opción ¿no es así?.
Y es que, la ceguera y la ilusión nos pueden romper, y últimamente, todo rompe.

Ivan, ¿Quién te modelo sobre mi desdichado corazón?....