sábado, 13 de diciembre de 2014

Entre Líneas...

Ya han pasado casi veinte días… veinte días con el corazón roto, con el alma a gritos, ardiendo. Han pasado veinte días, desde que me rompiste el corazón. 

Realmente pasó el tiempo muy rápido, o tal vez sigo aferrada a aquél día, en la oscuridad de tu auto, con tus ojitos llenos de lagrimas y con un frío que podía calar hasta los huesos. 

Fue un 25. Un helado 25. Helado, frío…. Como si el destino hubiera preparado el escenario perfecto para mi destrucción. Como si se guardara luto por lo que estaba a punto de ocurrir.

Tenía días sin verte. Semanas sin tocarte, sin sentir tu perfume de limón y tus brazos alrededor de mi espalda, protegiéndome, cuidándome. Y… realmente los días sin ti me molestaban. Era molesto no tener tu presencia conmigo, era frustrante pasar los días sin mirar tu sonrisa de diamantes, esa sonrisa que me cegaba, que me hacía tocar el cielo. Porque tenías esa capacidad…. tenías la capacidad de elevarme al cielo, de hacerme tocar las nubes. Yo solo tenía que verte sonreír y la magia estaba hecha. Y solo Dios sabe, que podría estar toda una eternidad (tal vez dos) mirando tu sonrisa. Yo hubiera dado todo por tu sonrisa.

Y, ése día, lo único que yo quería era verte, abrazarte y que me hicieras saber, que todo estaba bien. Que mis sospechas eran solo parte de mi excesiva paranoia o de mi exagerado miedo. Que mi cabeza comenzaba a alucinar. Quería sentir que me querías, quería sentirlo hasta que doliera, hasta que se volviera insoportable.
Quería verte sonreír, quería verte bromear y reír, para de esa manera darme cuenta de que no había un lugar mejor, un lugar más hermoso y más tranquilo que a tu lado. Pero supongo que pedí demasiado, Lo se.

¿Puedes creer que a pesar de habernos visto ya muchas veces, estaba nerviosa? Tenías un poder sobre mi, que estoy segura jamás podrás imaginar. Y estoy segura que tampoco te alcanzará la vida, para imaginar lo que sentí cuando te vi llegar.
Ibas de azul, y te veías tan guapo, tan bello que juro que creí que no podrías ser verdad… Alguien como tu no podía ser verdad, por que eres de pies a la cabeza, justo como soñé, tienes todo lo que quiero, todo lo que necesito y preciso. Todo, incluso tus defectos, son perfectos. Y no hay nada, absolutamente nada, que no me guste, que no adore, que no ame. Y, ¿sabes que era lo mejor? ¡Que me querías! El chico de ensueño me quería, el chico de la sonrisa de diamantes y de ojitos de chocolate sentía algo por mi. Que tonto de mi parte pensar así ¿verdad?

Y cuando llegaste nada importó, y lo demás dejó de existir, porque estabas aquí, estabas conmigo, con tu sonrisa, con tu presencia, y de pronto mi galaxia se redujo a un ser humano, mi centro se volvió persona… mi chico de ensueño.

Yo no se como hiciste para lograr que me enamorara tanto de ti, y de una manera tan rápida. No tengo la más mínima idea de qué método utilizaste, o a qué técnica recurriste. Yo solo sé que… te miré y no hubo marcha atrás. Te quiero tanto, que duele, me lastima. Te quiero tanto que muero y vuelvo a vivir en un solo segundo. Te quiero como nunca imaginé quererte, te quiero de una manera tan bonita, tan bella que me desarma de ternura.

Y yo debí saber que algo no andaba bien, que algo iba a romperse. Debí saberlo desde un principio, por que tu mirada no brillaba, tu mirada no me desarmaba, por que tu sonrisa hacia mi, siempre fue vacía. Yo debía saberlo. Y tal vez por eso, yo soy la culpable de éste desastre. Yo me cegué, no quise ver y gracias a eso ahora estoy hundida rogando por un poco de  piedad. Y me odio, porque yo si lo sabía, siempre lo supe ¿sabes?. Me dijiste que me querías, y no te imaginas lo feliz que fui, lo alto que volé y la inmensa cantidad de nubes que toqué… sin embargo yo lo sabía. Yo sabía que no era verdad, yo sabía que algo no estaba bien, lo sentía. Siempre hubo algo que me incomodaba, que me hacía dudar, siempre estuvo ahí la verdad, interrumpiendo mi felicidad, tentándola, tratando de reventar la burbuja que había creado para mi. Pero nunca quise prestar atención. Preferí tomar la venda que tiernamente me prestaban la ilusión y la esperanza y la puse sobre mis ojos, la vendé sobre mis oídos y mi alma.
En mi defensa, puedo decir, que no había sido tan feliz…. Es decir, ¡me querías! Mi chico perfecto me quería, la sonrisa de diamantes era mía. El cielo estaba en mis manos, ¿Por qué habría de soltarlo?

Pero la venda nunca fue suficiente ¿sabes?, las dudas crecieron, y comenzaron a inundar mi cabeza, ellas comenzaron a borrar tu precioso recuerdo, comenzaron a manchar mis ilusiones, me bajaron del cielo. Y solo Dios sabe cuánto odié a esas malditas dudas, porque ni siquiera la verdad, ni siquiera tu verdad dolió tanto como esas malditas dudas. No me quedaba mas… yo tenía que enfrentarte, tenía que saber la verdad.

Y ahí me tenías, con el miedo carcomiendo mi alma, con la tristeza tomando mi mano, mientras estábamos sentados en esa biblioteca y tratabas por todos los medios posibles no mirarme. Nunca había sentido a nadie tan frío y distante, nunca me había dolido tanto la indiferencia de nadie, excepto la tuya.
Y siempre voy a guardar tu nombre, aquél que escribiste en mi desgastada libreta, siempre estará grabado sobre mi corazón. Para mi es la cosa mas bonita de éste mundo.

“Entonces, no sientes nada por mi ¿verdad?”

Y ni siquiera pudiste responderme. Simplemente negaste con la cabeza, mientras agachabas la mirada. Y yo no puedo describir con exactitud que fue lo que sentí, porque para ser honesta, lo único que fui capaz de sentir  fue… shock… A pesar de que ya lo sabía, a pesar de que esperaba esa respuesta, me quedé en shock. Porque fue tan rápido, porque era mi mas grande miedo hecho realidad, porque la verdad me golpeo de frente. La venda se había caído en su totalidad y pude ver claro todo. Y estaba en shock.

Y no podía escuchar lo que decías, no podía procesar nada, porque dentro de mi mente solo estaba tu negativa, no había espacio para nada ni nadie mas. Era como si mi alma se hubiese apagado y mi mente se hubiese bloqueado. Lo que decías dejó de tener sentido. Recuerdo sentirme incómoda, mi lugar de paz se había ido, recuerdo lo mucho que quería huir de ahí.

Y cuando me bajé de tu auto, seguía en shock y cuando me encerré en mi cuarto, seguía en shock… fue hasta que los primeros acordes de aquella dolorosa canción comenzaron a sonar, cuando todo se derrumbo, cuanto sentí el dolor. Fue entonces cuando me di cuenta que estaba en el suelo, que el cielo se encontraba fuera de mi alcance… otra vez.
¡Dolía tanto! Yo me estaba muriendo esa noche. Nunca había llorado tanto por nadie, nunca había estado tan…. Destrozada. Jamás voy a olvidar mi imagen, tumbada, destrozada, moribunda, rogando por un poco de oxígeno, implorando clemencia, desangrándome, en aquella habitación. Y es que… he tenido muchos “no” en mi vida, pero, podría jurar que el tuyo, fue el más doloroso de todos.

No dormí esa noche. Y tu negativa sigue en mi cabeza, hasta la fecha, a pesar de haber pasado veinte días.
Ha sido todo un duelo, una constante lucha conmigo misma para exorcizarte. El mundo de pronto se hizo mi enemigo, y dolía, ¡como dolía pensar en ti!.

Y duele, aún duele, sin embargo, tu sonrisa sigue siendo la cosa mas bonita que he visto, y la llevo siempre conmigo, y mis brazos aún sienten tu espalda, mi mejilla aún descansa en tu pecho y puedo jurar que tu aroma seguirá embriagándome siempre a donde quiera que vaya.

Se que voy a tardar en sanar, porque la herida sigue abierta, expuesta a cualquier recuerdo, a cualquier sonrisa, y se que va a doler, que seguirá doliendo un infierno, o tal vez dos… Pero también se, que lo voy a lograr. Tan solo mírame, amor mío, me estoy levantando. Me voy a poner de pie, te lo prometo. Y entonces, solo entonces… voy a comenzar otra vez.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Sonrisa Maravilla

No se con exactitud cuánto ha pasado. No recuerdo el punto de partida ni el punto de llegada. Desde que aparecieron esos ojitos achocolatados, no existe nada.

Ivan. Ése es su nombre, tu lengua puede acariciar cada letra, saboreando la increíble combinación que hay entre ellas, Ivan.

Lo conocí hace poco mas de tres meses, probablemente cuatro. Y desde entonces no hay día coherente para mi. Para ser honesta, odio todas estas sensaciones, por que el vivirlas de nuevo solo significan una sola cosa. Y si, tengo cierto sentido trágico de la existencia y es por eso que estoy plenamente consciente de que el sufrimiento me está esperando a la vuelta de la esquina, con sus malditos ojos brillantes, mientras sonríe peligrosa y satisfactoriamente para arrastrarme de nuevo a las puertas del infierno.
Estoy a dos pasos de él, pero, ¿que puedo hacer?, es decir, tan solo basta mirarle, para darme cuenta que no tengo salvación, que estoy condenada y que no me hubiera gustado estar en otro lugar, que mi infierno personal basta, que mis demonios de pronto son soportables, si tengo la dicha (o desdicha) de poder ver su sonrisa.

Por que su sonrisa lo es todo, ¿sabes?, es el inicio y el final, el reencuentro de todos mis deseos, el país de las maravillas está dentro de esa sonrisa. El centro del universo, de mi propio universo, se encuentra en esa maldita sonrisa. Y daría mas de lo que poseo por que esa sonrisa fuera mía, daría mas de lo que imagino por ser la razón de esa sonrisa, y sin embargo... No, no lo soy.

Dicen que el amor es muy injusto, por que siempre hay alguien que ama mas que el otro, que se entrega en su totalidad. Dicen que en el amor, nada es recíproco. No puedes recibir lo que das. Y yo estoy segura que soy ese tipo de persona (muy estúpida, por cierto) que mira sin mirar, que enciende su alma, y apaga su mente, soy ese tipo de persona que está aquí, escribiéndole mientras él se encuentra allá, borrándose.

¿Que si estoy sufriendo por amor? Si. ¿Que si estoy enamorada? Como una estúpida. Pero en mi defensa, puedo decir que sus ojos, son el infinito, y que ni siquiera me pidió permiso para entrar. Simplemente vino, y arrasó con todo a su paso, se llevo todo cuanto pudo con él, se adueño de lo que por derecho me correspondía y me sigue correspondiendo. Como mis latidos y mis sonrisas, por ejemplo.
Si, estoy enamorada. Si, es demasiado fuerte, tan fuerte, que me noquea. Me consume, es un sentimiento que se alimenta de mis ilusas esperanzas, teñidas de mentiras y engaños.

Estoy enamorada. Pero también sé, que mi galaxia no concuerda con la suya, no son compatibles. Se que soy un accidente que no debió pasar en su vida. Y se que debería alejarme, tener mi vista hacia el frente y no volver jamás. Desprenderme de aquella sonrisa de diamantes sería la mejor opción ¿no es así?.
Y es que, la ceguera y la ilusión nos pueden romper, y últimamente, todo rompe.

Ivan, ¿Quién te modelo sobre mi desdichado corazón?....

sábado, 24 de mayo de 2014

Punto Crítico

DIA I

"Lo nuestro no tenía sentido".....

Así que, esto es lo que sientes cuando te rompen el corazón ¿no es así? ¿es esto lo que sientes cuando te desangras de amor? ¿esto siente tu desdichada alma, cuando la pisotean y la humillan?

Ahora comprendo, ahora entiendo.
Mi corazón llora por piedad, y mi alma ruega por clemencia, y, sin embargo, mi orgullo y mi dignidad me mantienen en pie, me han dado valor para dejarle, dar media vuelta y nunca volver la vista atrás.

Así que esto es el sufrimiento. Así que esto es el dolor, por amor.

No, nunca me había pasado a mi. Yo nunca he sufrido por amor, hasta ese mismo instante, en el que él me dijo que lo nuestro no tenía sentido, que había estado jugando, que nunca me amó de la manera en que yo le amé.
Nunca había sentido tanto dolor, como cuando me enteré que nada de sus palabras de amor eran ciertas, o como cuando me di cuenta que sus promesas habían estado rotas y desechas desde un principio. Nada había sido tan horrible como aquello y nada pudo haber sido peor como haberlo odiado, haber sentido odio de verdad, odio y desprecio por la persona que mas amaba. No, nada puede ser peor que todo esto, nada.

Y me sentí una estúpida, y me sentí una imbécil, por caer tan rápido y tan fácil a sus redes de seducción, a sus hermosas y falsas palabras, a sus malditas promesas teñidas de dulzura.
Le repudio, le repudio hasta la muerte. Y quisiera arrepentirme de odiarlo, despreciarlo e insultarlo, y no puedo.
Quiero que sufra, quiero que llore, que sienta cada maldita punzada de dolor que he sentido yo, y cada gota de humillación que he tenido que tragarme por su culpa.
Y también quiero comerle a besos, devorarle con abrazos, quiero decirle que estoy perdidamente enamorada de él, y que aquellas palabras que ahora son mi perdición, también son mi salvación.

Y quiero que me devore con palabras, y deseo que me diga que me quiere aunque no sea verdad, aunque lo único que sienta por mi y por mi desdichado ser, sea pena y burla.
Aunque se haya mofado de mi, aunque no sienta el mas mínimo cariño por mi. Yo le quiero, yo le adoro y desearía que justo ahora estuviera aquí, para matarlo y aniquilarlo y al mismo tiempo adorarlo.

Y después de leer todas estas atropelladas y torpes palabras, después de dejar expuesta mi maldita situación de la mierda, cualquiera podría darse cuenta, de que.... simplemente, estoy jodida, estoy perdida y no tengo salvación ni retorno.
Y, es verdad, no puedo salvarme, nadie podría salvarse de esta condena, de este maldito castigo... y qué peor castigo, que estar enamorada de la persona que mas odias y repudias en este mundo, ¿verdad?.

Y no me queda mas que ir de nuevo con mi soledad, a lamer mis heridas en silencio, a odiarle hasta la muerte, al mismo tiempo que me vuelvo loca por él.....
Hasta que un día, el olvido se apiade de mi y venga a mi salvación... hasta entonces, no me queda mas.....